sábado, 6 de diciembre de 2008

Psicología y Género // Lic. Josías Eustaquio Dinzey

La psicología desde sus inicios ha estudiado las diferencias de géneros adjunto a otras disciplinas como la sociología, biología, etnología, ect. A pesar de lo trillado de este tema, aún existen algunos desacuerdos , con respecto a los conceptos sexo y género, el primero con connotación biológica, debido que al hablar de sexo nos referimos básicamente a nuestra combinación de cromosomas, y rasgos humanos sexuales , pene y gónadas para los varones y vulva y ovarios para las hembras, el segundo más bien como concepto cultural para definir lo que se considera ser masculino o femenino, esto es a entender, una construcción social del comportamiento que la sociedad espera de sus integrantes de acuerdo con el estereotipo establecido de su sexo biológico.

En castellano, una cosa es sexo y otra es género. Sexo, para los hispanohablantes, tienen las personas, los animales y algunas plantas. Género sólo lo tienen las palabras, y no todas. De modo que podemos decir que una persona es de sexo masculino o femenino, pero de ninguna manera que es de uno u otro género. Así mismo, podemos decir que un sustantivo es de género masculino o femenino, pero no de uno u otro sexo. El sexo es una categoría biológica; el género una categoría gramatical.

De manera que en nuestro idioma confundir sexo con género es una impropiedad, que puede deberse a ignorancia, a descuido, a capricho o a colonialismo mental. En todo caso, es importante que los profesionales sepan que su “responsabilidad no abarca sólo a la ciencia que cultivan, sino también al uso con propiedad de la lengua, que es patrimonio cultural común.", según el profesor venezolano Alexis Márquez Rodríguez en su columna de el Nacional de Caracas.

A pesar de que el género no esté gramaticalmente aplicado para las personas, en nuestro idioma, si está bastante enmarcado tradicionalmente por aspectos discriminatorios de nuestra sociedad latina, la inequidad de género contribuye a un sin numero de factores socio-económicos: violencia de género, y diferencias de oportunidades de crecimiento y desarrollo. Según sondeos de la OMS, el 65 % de las mujeres empleadas en República Dominicana devenga un salario de RD $ 1,200.00 mensuales, marcada esta situación por el hecho de hay una buena parte ocupada en el sector informal de la economía y ocupaciones de menor ingreso. El 41 % de las mujeres en edad de trabajar participan en el mercado laboral y menos de la mitad de estas en el mercado formal.

El desempleo se estima en un 51% a nivel nacional y República Dominicana presenta una de las brechas de género en el desempleo en zonas más altas de la región, en el 1999 el desempleo para los hombres era de 9%, mientras que para las mujeres era de 24% en la zona urbana. Estas diferencias no se derivan de las condiciones biológicas o labilidades neuro-vegetativas del sexo femenino. Más bien son resultado de la construcción social de género que caracteriza a las sociedades tradicionalmente sexistas.

La psicología como ciencia al servicio de la humanidad y desde todos los campos de intervención se le hace urgente apoderarse de las herramientas para enfrentar estas desigualdades, por medio de la educación, capacitación y concientización. La construcción del género ha estado sesgada por el temor a nuestras diferencias, las investigaciones que mostraban diferencias significativas en el pasado están siendo derrumbadas por nuevos hallazgos que confirman que después de todo, entre los sexos existen más parecidos que diferencias.

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